Prueba 2

Prueba 2

Boudoir

Puede que a muchos les sorprenda, como me ocurrió a mí cuando descubrí este detalle, pero la mayoría de las fotos que se etiquetan como “glamour” en realidad son de “boudoir”. Llamamos boudoir a la fotografía de tendencia intimista, en la que se retrata a una mujer en actitudes y poses propias de su intimidad, sin una intención erótica o provocadora.

El estilo se denomina así por el propio término boudoir, que designa el vestidor o la alcoba femenina, en donde las damas de cierto nivel se vestían, aseaban y bañaban. Es decir la alcoba o la zona en donde se dedicaban a su belleza y cuidado personal. Una mujer sorprendida o retratada en esa zona se muestra en actitudes casuales y sin intención provocativa, pero necesariamente reveladora por cuando se desprende de una parte o la totalidad de su vestuario.

El boudoir suele ser una fotografía elegante, asociada a escenarios con mobiliario y complementos que forman parte de la historia. Muchas veces se utilizan piezas de lencería y calzado muy elaboradas, con gasas o transparencias. El motivo es que el boudoir diluye el erotismo del desnudo, ya sea más o menos visible, para centrarse en la situación íntima en la que avistamos la sensualidad de la vida cotidiana femenina. Una mujer colocándose las medias es femenina y atractiva, sin que tenga que mostrar ni mucha ni poca desnudez y eso es lo que muestra el boudoir.

Glamour

Difícil palabra, por el amplísimo uso que recibe y la flexibilidad que parece tener su aplicación. Es posible encontrar fotos terríblemente explícitas o enojosamente mojigatas, que reciben por igual el calificativo de “glamour”, sin que podamos encontrar una regla que nos explique porqué se agrupan en el mismo concepto. Como indicaba más arriba, el motivo es que no tienen ninguna relación y que hay un gran abuso en la utilización de éste término.

Glamour designa un tipo de fotografía en la que se presenta un ideal de belleza, estilo y sensualidad que resultan seductores. Aquí sí existe la voluntad provocadora y sensual, a diferencia del boudoir que sólo pretende acceder a un mundo privado, sin ninguna intención. Ahí la sensualidad es una consecuencia de la femenidad. En el glamour, la sensualidad forma parte de la intención del artista, que pretende provocar al observador.

Esta excitación se puede conseguir de forma más o menos explícita, pero nunca mediante la exhibición directa de actitudes, poses o juegos sexuales. De tal forma que podríamos decir que el glamour, el de verdad, es una especie de “erotismo intelectual”, en el que se pretende excitar al público mediante la sugerencia de sexualidad, pero no con la exhibición chabacana de pornografía.

Desnudo

Tanto el boudoir como el glamour parten de situaciones que podrían ser cotidianas: una mujer descansando en la cama, mientras asoma una pierna por las sábanas y lee una revista, es boudoir; otra modelo mordiendo una fresa de forma provocativa, aunque completamente vestida, es glamour. El desnudo, no tiene nada de cotidiano. La fotografía de desnudo busca la captación de la belleza asociada al cuerpo humano, tanto masculino como femenino.

Para mostrar esa belleza se recurre a poses, escenarios e iluminaciones forzados o casuales, naturales o artificiales, pero casi siempre artificiosos, en donde el cuerpo siempre se muestra desnudo e incluso se huye del empleo de atrezzo y mobiliario innecesarios. Es típico que las fotos de desnudo artístico se hagan en claro-oscuro o contraluz, que son iluminaciones muy contrastadas y artificiosas, así como en estudios vacíos o exteriores sin elementos de apoyo.

En el desnudo se rehuye cualquier tipo de sexualidad, aunque pueda haber una representación casual de los genitales. Pero si se muestran es de forma accidental y nunca con la intención de describir acciones explícitas ya que, precisamente, lo que se intenta es trascender la sexualidad y presentar la belleza en sí misma.